Aquí estamos de nuevo, esta vez con un outfit-post.
Tenía muchas ganas de estrenar mis nuevas Birkenstock.
Y, ¿alguna vez os habéis preguntado porqué se llaman así?
Birkenstock no es el nombre de este tipo de sandalias, sino la marca creadora. Esta marca alemana nacida en 1774, y que pensaba "estas sandalias no se venderán nunca", ha logrado convertirse en un referente alemán en todo el mundo, tanto es así, que al igual que al pan de molde lo llamamos Bimbo, al papel de aluminio lo llamamos Albal, etc., ha conseguido que a este tipo de sandalia (Sandalia Pala Bio, de las que ya hablé aquí) se conozca en cada parte del planeta con el nombre de la marca.
Las Birkenstock las amas o las odias, no hay punto intermedio.
Yo las amo. Bueno en realidad amo que otras marcas como Zara, Prüne, Papillio o Topshop hayan renovado sus diseños, manteniendo la comodidad y su suela plantar ergonómica y mezclándola con diseños con estampados, pieles brillantes e incluso con brillantes.
Mis Birkenstock son sencillitas, con unas tiras azules brillantes, suela plantar de corcho y suela blanca de Zara.
Las he combinado con unos pantalones un poco anchos, un crop top y por último con una blusa vintage de estampado pañuelo.